Agradezco
sinceramente su participación en esta Tercera Asamblea
de la Convención Nacional Democrática.
Celebro
que a más de un año del fraude electoral del 2
de julio, se mantenga vigente el espíritu de lucha y la
decisión inquebrantable de abolir el régimen de
corrupción y privilegios para construir, desde abajo y
con la gente, una nueva República, donde lo fundamental
sea la felicidad y el bienestar del pueblo y no domine el poder
del dinero sobre la dignidad de los mexicanos.
Hoy
reitero, aún con mayor firmeza, que las instituciones
están secuestradas y al servicio de una minoría
rapaz; que la Constitución se viola flagrantemente; que
impera la impunidad; que la llamada sociedad política
está podrida y que sólo el pueblo puede salvar
a la nación.
Para
quienes piensan que exageramos, basta recordarles la forma tan
cínica en que el presidente espurio ha venido pagando
favores y facturas a quienes le ayudaron a cometer el fraude
electoral y lo impusieron.
Allí está el
caso de la alianza que mantiene Calderón con las cúpulas
del PRI a cambio de la impunidad de los gobernadores de Puebla
y de Oaxaca; o su contubernio con Elba Esther Gordillo, a quien
le entregó prácticamente la Secretaría de
Educación Pública, la Lotería Nacional,
el ISSSTE y el manejo de los fondos de pensiones de los Trabajadores
al Servicio del Estado; o el reciente remate de la empresa pública,
Aeroméxico, para beneficiar a José Luis Barraza,
expresidente del Consejo Coordinador Empresarial y al grupo de
Banamex de Roberto Hernández.
Pero
lo que mejor describe a Calderón es su sometimiento servil
a quienes, desde el extranjero, imponen la actual política
económica que ha llevado a la ruina al país; que
ha obligado a millones de mexicanos a emigrar y que mantiene
a la mayoría de la población en la pobreza.
La
política del gobierno usurpador se orienta exclusivamente
a cumplir la agenda del Fondo Monetario Internacional. Por eso
se llevó a cabo la reforma a la Ley del ISSSTE, se impuso
la llamada reforma fiscal, que no es más que aumentar
impuestos a trabajadores, comerciantes y pequeños y medianos
empresarios. Y ahora con la llamada reforma energética,
se pretende profundizar en la privatización de la industria
eléctrica y, sobre todo, lo que más ambicionan:
apoderarse del petróleo, que es propiedad del pueblo y
de la nación. Como es obvio, es ésta voracidad
la que los llevó a consumar el fraude en 2006, a violar
el orden constitucional y a dar el golpe de Estado.
De
ahí la importancia de haber resuelto entre todos, desde
la primera Convención Nacional Democrática, que
serían dos las tareas fundamentales de nuestro movimiento:
defender la economía popular y el patrimonio de la nación
y, al mismo tiempo, trabajar en la organización de la
gente para transformar la vida pública del país.
En
este marco, les informo que hemos hecho todo lo posible por denunciar
y contener la actual política económica antipopular
y entreguista. Constantemente hemos señalado que, mientras
en lo que va del año, el salario mínimo aumentó en
4 por ciento, los precios, desde la tortilla hasta el pan, pasando
por el gas, la gasolina, la luz, el pollo, la leche, la carne
y el huevo, se han incrementado en 35 por ciento en promedio.
Es decir, los precios de la canasta básica han aumentado
7 veces más que el salario.
Hemos
participado en manifestaciones en contra del alza de precios
y para exigir un aumento salarial de emergencia; nos opusimos
a la reforma a la Ley del ISSSTE y promovimos que se interpusieran
alrededor de medio millón de amparos en contra de dicha
reforma; estamos participando en la campaña para impedir
que se lleve a cabo la entrada en vigor de la cláusula
del Tratado de Libre Comercio, que dejará abierta la
importación de maíz y frijol del extranjero.
Nuestros
legisladores del Frente Amplio Progresista, consiguieron que
se apoyara a adultos mayores del país con una pensión
alimentaria de 500 pesos mensuales que, aunque todavía
es insuficiente, en algo ayuda ante la difícil situación
económica y social que se está padeciendo. También,
contra el afán de seguir asfixiando económicamente
a las universidades públicas, se han conseguido para estas
instituciones, donde estudian los más pobres, aumentos
presupuestales considerables.
Aquí quiero
destacar la actitud consecuente del Jefe de Gobierno de la Ciudad
de México, Marcelo Ebrard Casaubon, quien no sólo
ha continuado con la política social de apoyo a los adultos
mayores; a madres solteras; a personas con discapacidad; con
los programas de atención médica y medicamentos
gratuitos; con el establecimiento de escuelas preparatorias;
con el apoyo a la Universidad Autónoma de la Ciudad de
México; con la entrega gratuita de útiles escolares;
si no que ha resuelto no aumentar el precio del transporte público;
ni de la leche Liconsa, y ha llevado a la práctica nuevas
acciones como la entrega gratuita de uniformes escolares, el
otorgamiento de becas para todos los estudiantes de preparatoria
del Distrito Federal y el establecimiento del Seguro del Desempleo.
En
contraste, el gobierno usurpador, además de permitir la
escalada de precios en los artículos básicos, promovió que
los diputados del PRI y del PAN, aprobaran el aumento a la gasolina
y al diesel, que originalmente entraría en vigor a partir
del mes de octubre, pero que ante las protestas generalizadas,
tuvo que posponerse su aplicación para enero próximo.
Aquí aprovecho
para exponer que enero será, si no lo impedimos, un mes
negro, de carestía, muy difícil para la economía
popular, porque se pretenden dar tres golpes al mismo tiempo:
el aumento a las gasolinas y al diesel; los aumentos de impuestos
por la llamada reforma fiscal y la apertura de las fronteras
para la importación de maíz y de frijol que afectará a
los productores nacionales.
En
consecuencia, les propongo que a partir de ahora, todos expresemos
nuestro rechazo por éstas medidas injustas, inmorales
y antipopulares, llevando a cabo las acciones acordadas en ésta
Asamblea.
Ahora
bien, amigas y amigos asambleístas, nuestro movimiento
está obligado a jugar un papel de suma importancia ante
la inminente decisión, del gobierno usurpador y de sus
aliados, de entregar el petróleo a extranjeros. Este propósito
entreguista viene de tiempo atrás y explica el por qué,
desde 1983, en vez de modernizar la industria petrolera y convertirla
en palanca del desarrollo nacional, han optado deliberadamente
por arruinarla y tener el pretexto para venderla y convertirla
en un negocio privado.
Recordemos
que el 18 de marzo de 1938, el presidente Lázaro Cárdenas
del Río, llevó a cabo la expropiación del
petróleo, para devolver al pueblo de México, esta
riqueza que estaba en manos de compañías extranjeras.
Con
esta decisión histórica, ese gran estadista, ese
presidente patriota, no sólo hizo valer la soberanía
nacional, sino que abrió el horizonte a la economía
del país. Baste decir que actualmente, a pesar de la corrupción
y el mal manejo de la industria petrolera, de cada peso del presupuesto
público, 40 centavos provienen del petróleo.
A
casi siete décadas de la expropiación, en buena
medida, el país se ha desarrollado por el dominio que
la nación ejerce sobre el petróleo y de eso depende,
en mucho, el futuro de nuestro pueblo.
Sin
embargo, en los últimos 25 años, los gobiernos
neoliberales, han tratado con saña a las empresas públicas
del sector energético, porque reitero, siempre han buscado
justificar o tener el pretexto para privatizar la industria eléctrica
y el petróleo.
Durante
este periodo, la política energética ha sido manejada
con perversidad y de manera irresponsable. Lo único que
les ha importado es vender cada vez más petróleo
crudo al extranjero, haciendo a un lado la exploración
de nuevos yacimientos y, sobre todo, dejando en el abandono la
refinación y la industria petroquímica.
Por
más de dos décadas, la exploración de nuevas
reservas se redujo a la nada. Desde entonces, prácticamente
toda la producción ha dependido de los campos descubiertos
en los años 70, sobre todo, del yacimiento de Cantarell
en el mar de Campeche y de los pozos en Chiapas y Tabasco.
Con
respecto al gas, los tecnócratas nunca vieron la importancia
estratégica que llegaría a tener este energético.
De 1983 a la fecha, la producción de gas sólo aumentó el
2 por ciento anual; mientras que durante el mismo periodo, la
demanda interna por este producto creció a una tasa de
más del 4 por ciento. La peor parte de esta absurda política
tecnocrática la han resentido la refinación y la
petroquímica. A las empresas vinculadas a estas actividades
se les privó de recursos para su expansión y modernización.
Desde hace 25 años no se construye una nueva refinería
y por eso estamos importando 300 mil barriles diarios de gasolina,
que podríamos estar produciendo en nuestro país,
generando empleos para los mexicanos. Es más, es tan absurdo
lo que han hecho que este año vamos a comprar gasolina
en el extranjero con un valor de 10 mil millones dólares,
exactamente lo que costarían las tres refinerías
que necesita el país para ser autosuficientes en este
combustible.
En
suma, el sector energético no ha tenido prioridad en los
planes gubernamentales y México se ha convertido en exportador
de crudo e importador de productos con mayor valor agregado.
Todo esto nos ha llevado a una gravísima situación
de dependencia. Estamos comprando en el exterior la cuarta parte
del gas que necesitamos en el país y el 40 por ciento
de la gasolina que consumimos.
Por
si fuera poco, en México, la electricidad y el gas, le
cuestan más al consumidor y al empresario, que en Estados
Unidos y que en otros países del mundo.
Ante
este panorama y esgrimiendo la falta de recursos económicos
para sacar adelante la industria petrolera, y curiosamente ahora,
en que el precio del petróleo se acerca a 100 dólares
por barril, el gobierno usurpador pretende consumar la fechoría
de entregar a extranjeros ésta riqueza de la nación.
Este
gran atraco significaría no sólo dejar a México
sin la posibilidad de desarrollo futuro, sino perder, tal vez
para siempre, nuestra soberanía como país libre
e independiente. Para decirlo históricamente: la derecha
y sus aliados del PRI nos quieren regresar al porfiriato.
Por ésta
razón, informo a ustedes y al pueblo de México,
que el día de mañana daremos a conocer un proyecto
alternativo para evitar la entrega del petróleo al extranjero
y, al mismo tiempo, rescatar y desarrollar esta industria nacional,
para convertir a México en una potencia energética.
Estamos
en uno de los momentos más críticos para la nación
y convoco a todos a reflexionar y a unirnos en el proyecto alternativo
para el rescate del sector energético. El gobierno espurio
ha emprendido una ofensiva para desacreditar a Pemex, diciendo
que pierde dinero y que no tiene ni recursos ni tecnología
para las tareas que enfrenta. Esto es rotundamente falso. Pemex,
a pesar de la corrupción y del mal manejo, genera cada
año un gran superávit, antes de impuestos, de 60
mil millones de dólares, más del 6 por ciento del
producto interno bruto. Es la empresa más rentable del
país (extraer un barril de petróleo nos cuesta
4 dólares y se vende en 70 dólares, fundamentalmente
porque no se le paga renta a la naturaleza). Además, Pemex
es la segunda petrolera con mayor flujo de efectivo del mundo.
Los
impuestos que pagó el año pasado fueron de 60 mil
millones de dólares, equivalentes al 38 por ciento del
presupuesto del gobierno federal y a más de tres veces,
lo que pagaron de impuestos sobre la renta todas las empresas
privadas del país.
Si
Pemex no invierte lo suficiente, es porque el gobierno se lo
confisca todo. En cuanto a la tecnología, es falso que
no se pueda contratar, y lo más importante es que tenemos
los técnicos mexicanos para asimilarla y desarrollarla
tal como se hizo desde 1938, hasta principios de los años
80. No olvidemos que, contra todos los pronósticos de
las compañías extranjeras, Petróleos Mexicanos,
en 1938, salió adelante en sus operaciones, como puede
lograrlo, con más razón ahora, con casi 70 años
de experiencia de nuestros trabajadores y técnicos. Sólo
los tecnócratas acomplejados y vende patrias, pueden argumentar
que hoy Pemex no puede y que su entrega al sector privado, nacional
o extranjero, es la única salvación.
La
política de fortalecimiento energético que proponemos,
sin apertura al capital privado, ni nacional ni extranjero, implicaría
en una primera etapa, invertir con carácter de urgente,
400 mil millones de pesos que se destinarían a la exploración
de nuevos campos, al desarrollo de los yacimientos de gas natural,
a la perforación de nuevos pozos, a la construcción
de tres nuevas refinerías, a la modernización y
ampliación de plantas petroquímicas, y al mantenimiento
de las instalaciones petroleras.
Como
es lógico, la pregunta obligada es ¿de dónde
saldría tanto dinero? La propuesta que hacemos es que
estos fondos se obtengan de dos maneras: por un lado, proponemos
que se reduzca el gasto corriente y de operación del gobierno
en 200 mil millones de pesos, en una primera instancia. Esto
implica, entre otras cosas, reducir a la mitad el sueldo de los
altos funcionarios públicos de los tres poderes: Ejecutivo,
Legislativo y Judicial.
Significaría
también suprimir las partidas para el fondo de ahorro
especial; gastos médicos mayores; pensiones a expresidentes
y bonos discrecionales para los altos funcionarios públicos;
así como muchos otros privilegios con que cuenta la alta
burocracia que se ha convertido en una de las castas más
favorecidas del mundo.
Aclaro
que no proponemos reducir el gasto en inversión, en obra
pública, en educación y salud, ni en programas
de apoyo a los más desprotegidos; sino reducir el gasto
burocrático y el destinado a la operación del sector
público, donde se ha registrado el incremento más
cuantioso en los años recientes.
Conviene
decir que el gasto corriente del sector público, del año
2000 hasta la actualidad, subió de 714 mil millones de
pesos a un billón 466 mil millones; es decir, se duplicó.
Tengamos en cuenta que el presupuesto aprobado para el año
próximo será de 2 billones 569 mil millones de
pesos. Y nosotros estamos proponiendo un ajuste en el gasto corriente
y de operación de 200 mil millones de pesos, que sólo
representa el 8 por ciento, monto que se destinaría al
fortalecimiento del sector energético.
Por
otro lado, proponemos que todo el excedente que se obtenga por
encima del precio del petróleo aprobado por la Cámara
de Diputados, se invierta en el desarrollo del sector energético.
Para
tener una idea del potencial de esta medida, si se mantuviera
el precio internacional actual del petróleo por un año,
este excedente sería de más de 200 mil millones
de pesos. Al respecto conviene recordar que, como nunca en la
historia, durante el gobierno de Fox, el sector público
recibió recursos presupuestales del petróleo del
orden de 335 mil millones de dólares y tan sólo
de excedentes por los precios altos del petróleo, se recibieron
10 mil millones de dólares por año en el trienio
de 2004 a 2006. Y la desgracia fue y sigue siendo, que todo ese
dinero, en vez de destinarse a modernizar a Pemex, a promover
el desarrollo de México y a garantizar el bienestar del
pueblo, se derrochó en beneficio de la alta burocracia
o se fue por el caño de la corrupción.
De
modo que sí se puede, que sí hay forma de contar
con recursos sin cometer la gran traición de entregar
el patrimonio del pueblo y de la nación a extranjeros.
Sí hay de otra, sí tenemos un proyecto alternativo.
Mañana los secretarios y técnicos del gobierno
legítimo darán a conocer nuestra propuesta y sus
detalles.
De
todas maneras, amigas y amigos, no podemos ser ingenuos ante
el desafío que tenemos por delante. No podemos atenernos.
No podemos atenernos y esperar a que el gobierno usurpador actúe
con responsabilidad y anteponga el interés nacional ante
las ambiciones de las minorías. Es más, a estas
alturas ya resulta evidente que Calderón se ha comprometido
a cumplirles a quienes ambicionan el negocio del petróleo
y ya están, como siempre, poniéndose de acuerdo
las cúpulas del PRI y el PAN para dar línea a sus
diputados y senadores, con el propósito de reformar la
Constitución o las leyes secundarias que permitan esta
felonía, este acto de traición a la patria.
Por
eso, les convoco a que desde ahora iniciemos una campaña
nacional de información, pueblo por pueblo, colonia por
colonia, barrio por barrio, casa por casa y que al mismo tiempo,
empecemos a organizar círculos de reflexión y análisis
y a recoger propuestas de acciones para la resistencia civil
pacífica que impidan cualquier reforma o cualquier maniobra
que signifique la entrega del petróleo.
Preparémonos
para llevar a cabo acciones de resistencia civil pacífica
en todo el país, bajo tres criterios básicos: la
no violencia, el no afectar a terceros y poner en práctica
medidas eficaces que realmente cumplan con el propósito
de mantener el petróleo bajo el dominio de la nación.
Les
propongo que se integre la Comisión Coordinadora para
la Defensa del Petróleo encargada de organizar todo este
proceso. Les propongo a las siguientes personas: la maestra Ifigenia
Martínez, Claudia Sheinbaum, Jesusa Rodríguez,
la diputada por Campeche, Layda Sansores, la senadora por Tabasco,
Rosalinda López, Bertha Maldonado y Alfredo Jalife ¿Están
de acuerdo?
Estemos
atentos y empecemos a trabajar en esta histórica tarea.
La comisión nos presentará en esta plaza pública,
un informe de las propuestas que haga la gente y aquí entre
todos decidiremos. Si antes no hay necesidad, les propongo que
nos volvamos a reunir el 18 de marzo, en la conmemoración
del 70 aniversario de la Expropiación Petrolera; pero
si las circunstancias lo exigen, les llamaría con carácter
urgente para emprender de inmediato la movilización contra
la entrega del petróleo.
Amigas
y amigos:
Quiero
agradecer a ustedes y a muchos mexicanos más, el apoyo
y la solidaridad con el pueblo de Tabasco. Gracias a la generosidad
de la gente, se han enviado víveres y ayuda a los damnificados,
pero hace falta más. Por eso los convoco a que sigamos
apoyando en la medida de nuestras posibilidades.
También
les informo que hace tres días presenté una demanda
penal para que se castigue a los responsables de esta tragedia
y se reparen los daños de los afectados. Tenemos todas
las pruebas de que estos lamentables hechos ocurrieron, precisamente,
por la política privatizadora de la industria eléctrica
que sólo busca el afán de lucro sin tomar en cuenta
la seguridad de la gente.
Es
cierto que llovió bastante y que había luna llena,
pero lo que inundó a Villahermosa y a otras partes del
estado, fue que abrieron las compuertas de la presa Peñitas
y dejaron caer 2 millones de litros cúbicos por segundo,
durante tres días consecutivos. Todo ello por no generar
energía y mantener lleno el embalse para dar preferencia
a las plantas privadas extranjeras, las cuales ya le venden a
la Comisión Federal de Electricidad, el 31 por ciento
de la energía que consumimos en el país.
Que
quede claro: la tragedia de Tabasco pudo evitarse y aunque sabemos
que en México impera la impunidad, estamos decididos a
acudir a instancias internacionales para exigir justicia.
Asimismo
les informo que nuestro movimiento siempre ha estado atento a
la violación de los derechos humanos y defendiendo a las
víctimas. Y nos hemos sumado al Frente Nacional contra
la Represión que promueve, entre otros, la muy querida
y admirada, doña Rosario Ibarra de Piedra.
Como
ustedes saben he continuado con mi recorrido por todo el país.
Hasta ahora he visitado y llevado a cabo asambleas en mil 9 municipios.
Les informo que han aceptado el compromiso de formar parte de
este gobierno del pueblo más de un millón 700 mil
ciudadanos. A finales del año próximo, terminaré de
recorrer los 2 mil 500 municipios del país y esperamos
contar para entonces con la participación de 5 millones
de representantes del Gobierno Legítimo de México.
Amigas
y amigos:
De
mis reflexiones íntimas, quiero compartir con ustedes
mi optimismo: estoy seguro que con perseverancia y organización,
vamos a poder cambiar este país de manera pacífica.
Sí podemos sacar a México del atraso en que se
encuentra y mejorar las condiciones de vida y de trabajo de nuestro
pueblo.
Tenemos
dos recursos fundamentales: en primer término, contamos
con un pueblo extraordinario, generoso, noble, trabajador, no
enfermo ni de codicia ni de odio. Un pueblo que no busca venganza,
si no justicia.
Un
pueblo con una cultura excepcional que viene de lejos y de la
cual se desprende su enorme vocación de trabajo. Ahí está el
ejemplo de los migrantes, de los que por necesidad se han visto
obligados a abandonar el país. Allá, a pesar de
todo han podido salir adelante y ya están enviando, cada
año, remesas a sus familiares por 25 mil millones de dólares.
De modo que la pregunta que debemos hacernos es: ¿por
qué aquí, esos mexicanos, en su tierra, en su
patria, no tienen oportunidades? Esto es inaceptable y es motivo
de vergüenza.
Esta
es una razón más para rebelarnos ante la opresión
a la que está sometido nuestro pueblo y liberar su fuerza
creadora y su talento para engrandecer a México.
El
otro importante recurso son nuestras extraordinarias riquezas
naturales. A pesar de que nos han saqueado por siglos, todavía
tenemos con que desarrollar al país. Hay petróleo,
gas, buenas tierras para la producción agropecuaria, agua,
litorales, bosques, selvas y un invaluable patrimonio histórico
y cultural. Todo es cuestión de que estos bienes de la
nación no se queden en unas cuantas manos, sino que se
utilicen de manera racional y los beneficios se distribuyan con
justicia.
Es
inadmisible que, teniendo un pueblo trabajador y valiosos recursos
naturales que muchos envidiarían, México sea hoy
el país con menos crecimiento económico en toda
América Latina y uno de los países con mayor pobreza
y desigualdad en el mundo.
Por
eso no debemos rendirnos. Debemos seguir insistiendo en la transformación
del país para sacar a nuestro pueblo de la pobreza y la
marginación.
Cuando
logremos esta hazaña, ningún mexicano tendrá la
necesidad de emigrar. Aquí podrán trabajar, progresar,
ser felices, aquí donde están sus familias, sus
costumbres y sus tradiciones, y nadie, como ahora sucede, verá cancelado
su futuro. El hijo del indígena, el hijo del campesino,
el hijo del obrero, el hijo del productor, el hijo del comerciante,
el hijo del profesionista, podrá ascender en la escala
social y todos tendremos nuevas, importantes y poderosas razones
para vivir, para soñar y para triunfar en este país
generoso y fraterno.
¡Viva
la Convención Nacional Democrática!
¡Viva el pueblo de México!
¡Viva la nación mexicana!