Nosotras,
doscientas mujeres de diecisiete estados del país, reunidas
el día 23 de marzo del 2007 manifestamos que:
1.-
Somos parte de la nación, hemos sido parte fundamental
de los procesos democráticos de transformación
del país y en este momento histórico tenemos
un papel protagónico por lo que nos hemos instalado
como Constituyente Feminista para incluir nuestra mirada y
nuestra palabra en el proyecto de país al que aspiramos,
desde los paradigmas del feminismo.
2.-
Estamos convencidas que el país se encuentra sumido
en una situación de profunda exclusión social,
discriminación y violación a los derechos humanos
y de manera específica de los derechos humanos de las
mujeres. Por lo tanto, las feministas estamos decididas a formar
parte de un nuevo pacto social que hará posible una
sociedad justa e igualitaria para todas las mexicanas y mexicanos.
3.-
Sabemos que las instituciones y las leyes vigentes están
rebasadas, por ello acordamos impulsar una nueva constitución
que cuestione el ejercicio del poder del Estado y la militarización
del país. Lucharemos porque las normas y las prácticas
sociales reconozcan los derechos de las mujeres, se elimine
la impunidad, la corrupción y la injusticia. Nos hemos
comprometido a construir la fuerza social y política
de las mujeres, desde una postura democrática de izquierda,
para hacer valer nuestro derecho a tener todos los derechos.
4.-
De cara a la voracidad y deshumanización del neoliberalismo
que ha hecho de la pobreza de las mujeres el contenido de la
explotación de un modelo económico que excluye,
discrimina y oprime a más de la mitad de la población,
haremos que la nueva constitución garantice a las mujeres
la propiedad, la distribución equitativa de los recursos
y la redistribución de la riqueza.
5.-
El derecho de las mujeres al control sobre su cuerpo y su vida
sigue siendo expropiando por parte de los distintos grupos
de poder masculinos y del Estado. Nos hemos planteado que la
nueva constitución hará valer el derecho a una
vida libre de violencia, a la libertad a decidir sobre nuestra
sexualidad, al placer pleno, a decidir sobre el número
de hijos y al aborto seguro.
6.-
La exclusión social genera una alarmante disminución
en la calidad de vida de las mujeres que se refleja en una
pérdida drástica de la salud, el no acceso a
una educación de calidad, la carencia de vivienda, el
grave deterioro de los recursos naturales. Lucharemos porque
la nueva constituyente que contemple una política social
que garantice a las mujeres una vida plena, incluyente, equitativa
y constituya el corazón de una nueva visión de
país.