DISCURSO
DEL PRESIDENTE LEGÍTIMO DE MÉXICO, ANDRÉS MANUEL
LÓPEZ OBRADOR,
EN LA ASAMBLEA GENERAL POR LA DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN Y DEL PETRÓLEO,
REALIZADA FRENTE A LA TORRE DE PETRÓLEOS
Amigas y amigos:
Estamos aquí, una vez más, en este día de la Bandera Nacional,
símbolo de la libertad y de la independencia de nuestro país, para
reafirmar la
decisión de millones de mexicanos de no permitir bajo ninguna
circunstancia que se privatice la industria petrolera en beneficio
de particulares, nacionales o extranjeros.
Hace 70 años, en 1938, el presidente Lázaro Cárdenas del
Río, expropió la
industria petrolera y con esa decisión histórica, ese gran estadista,
no
sólo hizo valer la soberanía nacional, sino que abrió un
nuevo horizonte a
la economía del país. Desde entonces, en buena medida, México
se ha
desarrollado por el dominio que la nación ejerce sobre el petróleo
y de
eso, también, dependerá el futuro de nuestro pueblo.
Para sacar adelante al país y a nuestro pueblo del atraso y la pobreza,
es
indispensable desterrar la corrupción de la que se alimentan y nutren
mutuamente el poder económico y el poder político de México.
Pero también es posible darle nueva viabilidad a la nación y garantizar
el
bienestar de los mexicanos, utilizando dos recursos fundamentales: la
vocación de trabajo de nuestro pueblo y el uso racional de los
energéticos, en particular del petróleo.
El principal recurso del país es su pueblo, es su gente: noble, generosa,
creativa y trabajadora. No olvidemos que somos herederos de una cultura
milenaria y de ahí dimana la mística de trabajo de
nuestro pueblo.
Tengamos presente el ejemplo de los que por necesidad se han tenido
que ir a Estados Unidos, allá logran con esfuerzo salir adelante. Ya están
enviando remesas, cada año, a sus familiares por 25 mil millones
de
dólares. Si el pueblo de México fuese un pueblo flojo,
indolente, no
mejoraría en ninguna parte.
Desgraciadamente, aquí no hay oportunidades; desde hace mucho tiempo no
hay movilidad social; antes el hijo del campesino, el hijo del obrero, del
comerciante, del profesionista, podían progresar con el estudio
o con el
trabajo. Ahora se ha cancelado el futuro para la mayoría
de los mexicanos.
Sin embargo, estamos seguros que cuando transformemos a México y se
termine la opresión, nuestro pueblo desatará toda su
creatividad, su
talento y laboriosidad para engrandecer a nuestra Patria.
Pero esta cultura extraordinaria de responsabilidad y trabajo, aunque
es muy importante, no es suficiente. Hace falta también apoyarnos en la
utilización del petróleo como palanca del desarrollo nacional.
Con el
petróleo bien administrado podemos industrializar a México, crear
empleos,
abaratar el precio del gas, la gasolina y la electricidad, fortalecer
nuestro mercado interno y garantizar el bienestar de la población.
Ahora bien, conviene preguntarnos: ¿por qué si contamos con este
recurso
estratégico, que pocas naciones poseen y que es el motor de la economía
mundial, los gobiernos neoliberales en vez de convertir a México en una
potencia energética, han dejado de invertir en exploración, en
refinación,
en petroquímica, en investigación y desarrollo tecnológico,
y nuestro país
se ha convertido en exportador de crudo e importador de productos
con mayor valor agregado?
La respuesta, aunque parezca increíble es que, desde hace 25 años,
desde
que vienen imponiendo esta política neoliberal, todos los
gobernantes han
mantenido como dogma, la idea fija el privatizar a Pemex, y no les
ha
importado arruinar a la industria petrolera para tener el pretexto
de convertirla en un negocio de particulares.
Tengamos en cuenta que la política económica neoliberal no sólo
ha
empobrecido a la mayoría de los mexicanos, sino que ha propiciado
la
entrega de recursos y de empresas públicas para provecho de
unos cuantos.
Desde 1983, han pasado a manos de particulares más de mil empresas
públicas. Muchas de ellas de gran importancia, ya entregaron Teléfonos
de
México, Ferrocarriles Nacionales, las minas, los aeropuertos,
las dos
líneas aéreas, los bancos. Han privatizado el 35 por ciento de
la
industria eléctrica nacional y ahora quieren montarse en el negocio del
petróleo.
Toda esta venta de activos del patrimonio nacional ni siquiera se
ha traducido en mayor crecimiento económico ni en mejores condiciones de
vida
para los mexicanos; por el contrario, la economía ha permanecido
estancada
y no se han generado empleos. Por ello, nos hemos convertido en el
país
del mundo que más mano de obra exporta, expulsa, al extranjero.
Hoy el salario mínimo es menor, en términos reales, que en 1980.
De
entonces a la fecha, la deuda pública pasó de 80 mil millones de
dólares a
300 mil millones de dólares. Y lo más dramático,
es que se padece de una
monstruosa desigualdad económica y social.
A la luz de estos hechos debemos entender el por qué, sin ninguna
justificación técnica, financiera o administrativa, el gobierno
usurpador
ahora pretende privatizar el petróleo.
Aquí reiteramos que es falso que falte dinero o tecnología para
modernizar
la industria petrolera. Debe saberse que Pemex, a pesar de la corrupción
y
del mal manejo, es la empresa más rentable del país
(extraer un barril de
petróleo nos cuesta 4 dólares y se vende hasta en 80 dólares).
Pemex es la segunda petrolera con mayor flujo de efectivo del mundo.
Los impuestos que pagó el año pasado, fueron de 60 mil millones de
dólares,
equivalentes al 38 por ciento del presupuesto del gobierno federal,
y a
más de tres veces, lo que pagaron de Impuesto Sobre la Renta, todas las
empresas privadas del país.
En cuanto a la tecnología, es mentira que irremediablemente
tengamos que
asociarnos con empresas extranjeras y no se pueda contratar. Además hay
trabajadores, técnicos, geólogos e ingenieros petroleros
mexicanos con
mucha experiencia.
No olvidemos que en 1938 cuando se expropió el petróleo, las empresas
extranjeras nos sentenciaron que íbamos a salir a buscarlos, porque noíbamos
a poder sacar adelante la industria petrolera.
En ese entonces, los trabajadores, los técnicos mexicanos, hicieron todo
su esfuerzo, se emplearon a fondo y salió adelante Petróleos Mexicanos.
Con más razón ahora, que hay más experiencia y que tenemos
más capacidad
técnica y capacidad científica.
Sólo los tecnócratas acomplejados y vende patrias, pueden argumentar
que
hoy Pemex no puede y que su entrega al sector privado, nacional y
extranjero, es la única salvación.
No aceptamos, que se oiga bien y que se oiga lejos, nada que tenga
que ver con privatizar Pemex o compartir la renta petrolera. Tampoco
aceptamos eufemismos -- porque disfrazan las palabras y los términos
y los
conceptos-- que pretendan ocultar ese propósito.
Para nosotros asociación con empresas extranjeras, bajo el pretexto que
no
hay tecnología, es privatización; el poner acciones de Pemex en
la Bolsa
de Valores o la llamada democratización del capital, es privatización.
Es cosa nada más de preguntarnos o de consultarles a ustedes. ¿Cuántos
de
los que están aquí participan, apuestan, en la Bolsa
de Valores? Que
levanten la mano.
No es posible que se quiera poner acciones en la Bolsa de Valores,
para beneficio de unos cuantos. El petróleo es de todos, hasta de la gente
más
humilde de este país. No es para una minoría, es de
todos los mexicanos.
Permitir la entrada del capital, nacional o extranjero en la refinación,
es privatización; y aquí quiero también dejar
en claro que la socorrida
autonomía de gestión para que un consejo de administración “profesional”
decida, supuestamente con independencia, el futuro de Pemex, también
es privatización.
Es más, esto huele a lo que querían hacer con el Sistema de Administración
Tributaria, con todo lo que tiene que ver con los ingresos del gobierno,
antes de las elecciones del 2006; es decir, dejar la política
de ingresos
en manos de los potentados para evitar que desde el Poder Ejecutivo
se promoviera una verdadera reforma fiscal.
O a lo mejor quieren una especie de IFE, que supuestamente se maneja
con independencia, cuando todos sabemos que sus integrantes no son
más que
empleados del PRIAN.
Y por si fuera poco, todo ello es violatorio de la Constitución. Que se
entienda bien, que no lo olvidemos: Los recursos energéticos no son del
Estado ni mucho menos del gobierno, pertenecen a la Nación.
Son recursos
de todos los mexicanos.
Si realmente quieren fortalecer a Pemex, no hace falta modificar
el marco legal, es cosa de reducir el gasto burocrático y terminar con los
privilegios de los altos funcionarios públicos, para destinarle
a Pemex
más recursos económicos, o cuando menos, entregarle los excedentes
que se
obtienen por los precios altos del petróleo, lo cual significaría
aumentar
al doble la inversión actual de este organismo, sin recurrir
al
endeudamiento.
No olvidemos que en el sexenio de Fox fue cando más dinero se recibió por
la venta de petróleo. Fox obtuvo en su sexenio 335 mil millones de dólares
y nada más de excedentes por precios altos del petróleo, en los últimos
tres años, recibió 10 mil millones de dólares por cada año;
es decir, hay
dinero.
Como ahora, el año pasado también por excedentes del petróleo,
se
recibieron más de 10 mil millones de dólares y este año
lo mismo, porque
se fijó un precio por barril, en la Cámara de Diputados, de 49
dólares y,
como todos sabemos, se está vendiendo en 80 dólares.
Ese excedente significa más de 10 mil millones y si todos esos excedentes
se destinan a fortalecer la industria petrolera, con eso es más
que suficiente.
Pero ¿qué es lo que ha venido pasando? Que todo ese dinero se ha
ido por
el caño de la corrupción o se ha utilizado para garantizar los
privilegios
de los altos funcionarios públicos.
De modo que es falso que no haya dinero. Sí hay recursos suficientes para
incrementar sustancialmente la inversión en Petróleos
Mexicanos.
Pero sobre todo, lo que realmente hace falta es combatir la corrupción,
empezando por hacer una auditoría, en la cual, entre otras cosas, se
aclare la relación que existe de Felipe Calderón, Mouriño
y Elías Ayub,
con empresas extranjeras. Eso es lo que se debe hacer.
Ahí está el caso del reciente contrato de compra de
gas a Repsol de
España, por 15 mil millones de dólares, asignado sin
que se presentara ninguna otra oferta y con gas extraído en
Perú y revendido a la
Comisión
Federal de Electricidad, a precios elevadísimos.
Al mismo tiempo que se están quemando en la sonda de Campeche,
en el complejo Cantarell, 700 millones de pies cúbicos de
gas por día,
porque no
han querido ni les conviene resolver el problema de la contaminación
originada por la inyección de nitrógeno a los pozos
petroleros.
Esta irracionalidad no sólo ocasiona un daño ecológico,
sino la pérdida de
gas equivalente al 70 por ciento de todo lo que se compra en el
extranjero.
Ante todo esto, vale la pena que se sepa quién es Juan Camilo Mouriño,
el
actual Secretario de Gobernación y principal promotor de la privatización
de Pemex. ¿Quién es Mouriño?
Este funcionario es un traficante de influencias, como lo demuestra
el hecho de que siendo presidente de la Comisión de Energía en la
Cámara de
Diputados y posteriormente subsecretario en la Secretaría de Energía,
con
Felipe Calderón, obtuvo de Pemex contratos millonarios, mediante el
procedimiento de adjudicación directa para beneficio de su
empresa familiar.
Al respecto, voy a entregar en estos momentos a los Coordinadores
Parlamentarios del Frente Amplio Progresista, toda la documentación que
poseo: minutas, contratos y datos técnicos que demuestran
lo que estoy
afirmando y que deben servir a nuestros legisladores para pedir,
tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, la realización
de las
auditorías correspondientes.
Asimismo, convoco a servidores públicos, trabajadores petroleros,
técnicos, empresarios y a todos los ciudadanos, a que aporten información
sobre estos negocios realizados al amparo del poder público.
Amigas y amigos:
No le demos vuelta al asunto. Detrás de la pretensión de privatizar
a
Pemex, está la codicia de las minorías rapaces y de
funcionarios corruptos.
Estos derechistas inmorales ignoran lo que decía don Jesús Reyes
Heroles.
Don Jesús afirmaba que: “Los únicos negocios que a los políticos
o
funcionarios nos deben interesar, son los negocios públicos”.
Nunca, como ahora, es tan aplicable la frase de Bertold Brecht, según
la
cual “el peor de todos los ladrones, es el político corrupto, lacayo
de
las empresas nacionales y multinacionales”.
Amigas y amigos:
Defendamos el petróleo y la Constitución. Apoyemos el plan de resistencia
civil pacífica que se ha dado a conocer y que se ha aprobado, para actuar
de inmediato en caso de que quieran privatizar el petróleo.
No nos
confiemos.
Aunque estén diciendo que no va a haber privatización, recordemos
que eso
mismo decían con el Fobaproa y cuando el Desafuero; actuemos mejor de
manera precavida; no olvidemos que recientemente, con la reforma a la Ley
del ISSSTE, en 72 horas los legisladores del PRI y del PAN llevaron
a cabo
este agravio a los Trabajadores al Servicio del Estado, incluyendo a todos
los maestros.
Por eso, desde ahora, hagamos asambleas públicas, informemos a la gente
y
formemos las brigadas para la Defensa del Petróleo.
Si antes no es necesario, el 18 de marzo, a las 5 de la tarde, nos
volveremos a reunir en el Zócalo de esta ciudad.
Les pido, a todas y a todos, que nos ayuden a convocar, porque a
veces se dificulta la comunicación, el invitar a la gente.
Hay veces que no se alcanza avisar a todos.
Además, y eso es lo más importante, yo les recuerdo a ustedes que
sin su
apoyo, sin la participación de ustedes, no avanzamos. Como decía
el
presidente Juárez: Con el pueblo todo, sin el pueblo nada.
Por eso, les pido a ustedes que se convoque para el día 18 a más
gente,
que hagamos el compromiso de que cada uno de los que están aquí,
en esta
asamblea, invite cuando menos a tres personas más y, desde luego, que
para
entonces, para el 18 de marzo, para conmemorar el 70 aniversario de la
Expropiación Petrolera, estén ya también presentes
todos los brigadistas.
Nosotros queremos la paz y, por eso, vamos a defender el petróleo. Si
se
entrega la renta petrolera a particulares, nacionales y extranjeros, no
habrá forma de mejorar las condiciones de vida y de trabajo del pueblo
y
se estaría cancelando en los hechos la posibilidad de transformar a México
por la vía pacífica.
El despojo del petróleo dejaría latente el riesgo de una confrontación
violenta, lo cual nos puede llevar a más sufrimiento, inestabilidad
política y social, al predominio del uso de la fuerza y no necesariamente
a la emancipación del pueblo.
Por eso es preferible actuar ahora y no permitir que la derecha termine
por desestabilizar al país. Nosotros no queremos la violencia. Nosotros
vamos a transformar a México por la vía pacífica.
Nosotros vamos a seguir
actuando de manera responsable, pero con firmeza y patriotismo.
Antes de terminar
quiero expresar mi más absoluto
desacuerdo con la
reforma Judicial que, entre otras barbaridades, pretende autorizar
el
allanamiento a los domicilios, desapareciendo garantías individuales
que
consagra la Constitución.
También solicito, de manera respetuosa, a los dirigentes de
los tres
partidos del Frente Amplio Progresista, que se exploren todas las
posibilidades legales hasta lograr la libertad de los presos de Atenco,
de
Flavio Sosa y de todos aquellos, hombres y mujeres, que están
encarcelados
por motivos políticos o sociales.
Amigas y amigos:
En 1938, el pueblo no sólo respaldó políticamente al general
Cárdenas,
sino que contribuyó con sus recursos para el pago de las indemnizaciones.
Por eso, más allá de lo que establece el Artículo
27 constitucional, está
muy arraigada en la conciencia popular la idea de que el petróleo
es de
todos los mexicanos.
A nosotros nos corresponde defender esta conquista histórica.
Hagamos el
compromiso de no permitir que la derecha y sus aliados del PRI, nos
regresen al porfiriato y nos conviertan en colonia.
¡El pueblo tiene la palabra!
¡La patria no se vende, se defiende!
¡En la democracia el pueblo manda!
¡Viva México!
¡Viva la Bandera Nacional!
¡Viva la Expropiación Petrolera!
¡Viva el Pueblo de México!
Muchas gracias.